Los Magueyes del Mezcal

Agave del griego αγαυή, ‘noble’ o ‘admirable’

Al origen Magei, más tarde Maguey, un préstamo antillano

Metl herencia náhautl 

El maguey ya estaba ahí antes que el primer humano llegara por primera vez a las ricas tierras de lo que hoy es México, ayer fue Nueva España y anteriormente era Mesoamérica.

Del reino vegetal y del genero Agave estas plantas se destacaron en los usos y costumbres de los pueblos mesoamericanos. De ellas obtenían vestido, cama, herramientas, combustible, medicina, papel, techo, instrumentos de música, grano, aguamiel y pulque. De ella una diosa hicieron y la llamaron Mayahuel -No veo en ninguna otra mitología una planta que haya sido hecha diosa-. Hoy obtenemos además inulina, jarabes, mezcales.

La maravillosa planta esta compuesta de raíz, hijuelos, pencas, piña, quiote(s), flores y semillas y, pese a no requerir de otra planta para reproducirse (recuerden que es una planta maravillosa) el murciélago magueyero es su abeja y eficiente transporte de genes. Crece sobre todo en regiones áridas mas sin embargo se adapta a cualquier ecosistema. Las he visto hasta en la lejana costa oeste de los EEUU donde llueve 8 mese al año.

En los tiempos de la Colonia la transformaron en Vino de Mezcal y mientras los nativos la bebían, los conquistadores de ella se enriquecían con injustos impuestos y con ordenanzas controlaban la fluida bebida. Los hijos de la Nueva España se las ingeniaban para producirla a escondidas e inventaban nuevas maneras de hacerla. La adaptaban a sus ecosistemas y su uso se extendió a casi todo el territorio, se usaba para reír, llorar, gozar, mercar, olvidar y celebrar. Sus creadores y adeptos se multiplicaron descubriendo cada vez más magueyes aptos y técnicas nuevas para hacer la bebida espirituosa.

Los agaves son al Mezcal lo que las uvas al vino, de cada una tiene un sabor y un perfil diferente, cada una responde a un ecosistema distinto y su productor puede implantar en ella un sabor único. Ellas son caprichosas y cada una guarda un secreto para ser hecha liquido. 

Algunas incluso son rebeldes al extremo y pueden ser domadas que por unos pocos como el maguey jabalí de la familia convalis.

Existen nueve diferentes especies de agaves de las cuales se desprenden 90 diferentes magueyes con los cuales se hace el Mezcal, se agrupan por características morfológicas para facilitar su comprensión:

Desde el Tobalá rey de las alturas que solo bebe el rocío de la mañana, el Bicuishe reina dulce, el Tepeztate gran viejo de las bellas flores que decoran las fiestas de muertos, el Madre Cuishe que bebe los minerales que arrastra la lluvia y los devuelve en un bello mezcal, el Cupreata que domina Guerrero y Michoacán , no hay Cenizo malo dicen en  Durango, sin olvidar el rojo Montana que ilumina los cerros de Tamaulipas o el Lechuguilla en Sonora, hasta el gran Azul Tequilana de fama y renombre. No olvidemos infatigable Espadín, que domina los valles centrales oaxaqueños y las barras de mercados internacionales. No puedo dejar de mencionar al Papalometl de la Mixteca ni al imponente Arroqueño, a veces se llora pensando en el Canastudo que se extinguió y se sueña con el Verde del Edo de México…

Sembrado o silvestre, mezcal o destilado, el maguey es el oro verde de México. Debemos respetarlo y cuidarlo sin olvidar beberlo con moderación y respeto.

Salud

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